¡Hola! Soy Alejandro

Fecha de publicación: marzo 10, 2025

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¿Qué se necesita para convertir un sueño en realidad? Para Alejandro, la respuesta está en la resiliencia, el trabajo duro y el poder transformador de la educación. Como beneficiario de una beca de la Fundación impactU, está demostrando que la determinación puede superar cualquier obstáculo. En esta entrevista, Alejandro nos comparte cómo pasó de vivir en un pequeño pueblo de Nariño a enfrentar los desafíos de la vida universitaria en Medellín, siempre con la convicción de que cada desafío es una oportunidad. La historia de Alejandro destaca la importancia de apoyar a los estudiantes latinoamericanos que luchan por un futuro mejor.

¿Quién es Alejandro?

Soy estudiante de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de Colombia en Medellín y estoy cerca de graduarme. Crecí en un pequeño hogar formado por mi mamá y yo. Soy de San Pablo, un pueblo en el norte de Nariño, cerca del departamento del Cauca en Colombia. Mi padre falleció cuando yo era pequeño y, aunque con el tiempo conocí a algunos familiares paternos, nunca tuve una relación cercana con ellos. Mi madre ha sido siempre mi mayor ejemplo de fortaleza y dedicación. Nuestra principal fuente de ingresos ha sido la pequeña finca cafetera de mis abuelos, donde también se cultivan plátanos y frutas. Desde muy joven, ayudé a mi mamá en el campo y trabajé con algunos de mis tíos que también cultivan café. Estas experiencias me enseñaron a no rendirme ante las dificultades y a aprovechar cada oportunidad.

¿Por qué decidiste estudiar en la universidad?

Siempre he creído en el poder de la educación, y mi mamá fue mi mayor inspiración. Desde pequeño, me inculcó la importancia de estudiar y me motivó a dar siempre lo mejor de mí. Gracias a su apoyo, me destaqué en la escuela y mi sueño siempre fue convertirme en profesional, para retribuirle todos los sacrificios que ha hecho por mí. Además de ella, un compañero del colegio también me motivó. Él ingresó a la universidad siguiendo los pasos de sus hermanos mayores, quienes estudiaban en la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional. Con su ayuda, logré entender el complicado proceso de admisión, algo que en su momento fue un gran reto para mí. Como estudiante de primera generación, este apoyo fue invaluable.

¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste para llegar a la universidad?

El mayor desafío fue ser admitido y mudarme a una ciudad grande. La competencia por un cupo universitario es muy difícil y los estándares académicos son muy altos. Pasé meses preparándome con los pocos recursos que teníay con la esperanza de que lo lograría. Cuando finalmente recibí la carta de aceptación, sentí una mezcla de alegría y ansiedad. El sueño se estaba volviendo realidad, pero el verdadero desafío apenas comenzaba. Además del ingreso, la mudanza a Medellín fue un reto enorme. Las dificultades económicas y la falta de una red de apoyo cercana hicieron que la transición fuera aún más difícil. Dejar a mi madre sola en nuestro pueblo no fue fácil, pero sabía que era el mejor camino para construir un mejor futuro para mi familia.

¿De qué logro universitario te sientes más orgulloso?

Para mí, lo más importante ha sido permanecer en la universidad a pesar de los desafíos. Muchos estudiantes abandonan Ingeniería Civil en la Universidad Nacional debido a su alta exigencia académica, pero yo he logrado mantener un promedio superior a 4.0 (sobre 5) y sigo esforzándome cada día para alcanzar mis metas. Adaptarme a la vida en la ciudad, administrar mis finanzas y mantener un buen rendimiento académico han sido retos constantes, pero cada esfuerzo ha valido la pena. Otro logro del que me siento orgulloso es el programa de mentoría que lidero en mi facultad. Como parte del proyecto social que cada becario debe realizar, trabajé con la oficina de bienestar estudiantil para crear un programa que ayuda a los nuevos estudiantes a integrarse. Actualmente, contamos con más de 20 mentores que apoyan a unos 60 estudiantes. Saber que estamos marcando una diferencia me motiva a seguir dando lo mejor de mí.

¿Cómo ha influido el apoyo de la fundación en tu experiencia universitaria?

El apoyo de la Fundación impactU ha sido clave, tanto a nivel financiero como anímico. Su ayuda ha aliviado la carga económica de mi madre, permitiéndome concentrarme más en mis estudios. Antes, solo podía visitar mi hogar una vez al año debido a los altos costos de viaje, pero ahora puedo hacerlo con mayor frecuencia. Además, el apoyo alimentario de Carnes Aragón, uno de los donantes de la fundación, me permite prepararme mis comidas y mantener una alimentación más equilibrada. Más allá de la ayuda económica, el acompañamiento y la orientación que he recibido han sido fundamentales para mi crecimiento personal y profesional. Saber que hay personas que creen en mí me impulsa a esforzarme más y a encontrar maneras de retribuir ese apoyo, construyendo una comunidad que motive a otros a seguir adelante.

¿Cómo te ves en el futuro?

Sueño con continuar mis estudios y especializarme en las areas de vias o estructuras. Me gustaría estudiar en Colombia o en el extranjero, dependiendo de las oportunidades de financiamiento que pueda encontrar, ya que esa es la mayor barrera que enfrento para alcanzar esa meta. No quiero perder el ritmo de aprendizaje, por lo que planeo iniciar mis estudios de posgrado inmediatamente después de graduarme. Profesionalmente, aspiro a liderar grandes proyectos de ingeniería y, eventualmente, fundar mi propia empresa para generar empleo y oportunidades para otros. Creo que con dedicación y esfuerzo, puedo contribuir al desarrollo de infraestructura en mi región y más allá.

Para cerrar, cuéntanos sobre San Pablo, Nariño. ¿Qué es lo que más extrañas? ¿Qué recomiendas conocer?

San Pablo es un lugar lleno de belleza natural y gente cálida. Si alguna vez tienen la oportunidad de visitarlo, les recomiendo conocer el Santuario de la Virgen de la Playa, el Mirador Cristo Rey y la Central Hidroeléctrica del Río Mayo, una fuente de energía vital para la región. La zona también cuenta con numerosos ríos y cascadas, ideales para quienes disfrutan de la naturaleza. En cuanto a la gastronomía, el cuy es el plato más representativo de la región, aunque no se consume tan frecuentemente como muchos creen. Otros platos tradicionales son la lechona, que se sirve en ocasiones especiales, y el bofe ahumado, que se prepara con pulmón de res y se acompaña con papa o yuca. Un producto especial es el pan de achira, que en nuestra región es más grande y suave que  el que se prepara en otras partes de Colombia. Y para los amantes de los dulces, recomiendo probar el alfeñique, un dulce típico hecho con panela y maní.

San Pablo es, sin duda, uno de los pueblos más lindos de Nariño, con mucho que ofrecer.


¿Te gustaría conocer a otros beneficiarios?

Te invitamos a conocer a Arcindo.

¡Únete a nosotros!

La historia de Alejandro es solo un ejemplo de cómo una beca de la Fundación impactU puede cambiar vidas. Si crees en el poder de la educación y quieres apoyar a los estudiantes latinoamericanos, únete a nuestra misión. Juntos, podemos seguir rompiendo barreras a través de la educación y abriendo puertas para las futuras generaciones. Apóyanos y cambiemos vidas juntos.

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